Alza del dólar genera inquietud en los mercados emergentes y nosostros ni cuenta nos damos

La elección de Donald Trump provocó un mes de gran actividad entre los inversionistas que han experimentado el aumento sostenido del valor del dólar con respecto a las demás monedas del mundo.

Wall Street ha acogido esta alza como un fuerte emblema de la posibilidad de que la economía estadounidense esté lista para una próxima etapa, gracias a recortes a los impuestos, el gasto gubernamental y la reducción de requisitos normativos, medidas que el presidente electo prometió aplicar de inmediato.

No obstante, el alza del dólar provoca preocupación financiera en todo el mundo.

Los países de los mercados emergentes y las empresas que por más de una década han acumulado deuda barata en dólares ahora enfrentan un repunte en los costos de servicios y mayores deudas.

Además, los gigantes financieros globales —bancos, aseguradoras, fondos mutualistas, de pensiones y patrimonio soberano— que han financiado esta bonanza de préstamos por 10 billones del dólares deben enfrentar un periodo de altas tasas de intereses y condiciones financieras más estrictas, por lo que estarán menos dispuestos a otorgar créditos a empresas e inversionistas.

Poco después de la victoria de Trump, Shin publicó un artículo que ha tenido amplia circulación porque argumenta que el nuevo “indicador del miedo” en Wall Street es la dirección en que se mueve el dólar.

Un alza abrupta en esta moneda debería considerarse una señal de emergencia para los inversionistas, escribió. Cuando se mueve en la otra dirección se encuentra en modo “riesgo encendido”, según el lenguaje de los intermediarios, lo que indica que es momento de evitar las apuestas especulativas.

Desde las elecciones, el índice del dólar para el comercio ha aumentado un cuatro por ciento. Sin embargo, este desplazamiento no refleja con claridad los pronunciados aumentos frente a varias monedas.

El dólar subió diez por ciento con respecto al peso mexicano y ocho por ciento contra el yen japonés.

En cuanto al yuan chino, el movimiento ha sido menos pronunciado, de solo 1,5 por ciento. No obstante, el lenguaje combativo de Trump hacia China ha originado inquietud en Pekín por la posibilidad de que los ahorradores locales intenten enviar más depósitos al extranjero, lo cual ejercería mayor presión sobre el yuan.

Ni los economistas, ni los encargados de las políticas han aceptado por completo esta nueva y polémica teoría de Shin.

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