Se apagó la voz de Luchy Vicioso, la dama de la canción dominicana

Un cáncer le quitó la vida a Luchy Vicioso a los 69 años. Vicioso fue una de las voces del bolero más emblemática de la República Dominicana. La artista, a la que la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) le celebró el 50 aniversario de su paso por la escena en la gala de Premios Soberano del 9 de abril de 2013, con la entrega de un Soberano Especial, perdió la batalla contra el cáncer de colon que en 2015 pensó que había rebasado.

Con una trayectoria marcada por la calidad, la artista envió un mensaje claro lleno de calidad cuando audicionó ante los maestros Rafael Solano y Manuel Troncoso con el propósito de ser aceptada en el programa de televisión “La hora del Moro” que se difundía por el canal de televisión Rahintel. Allí se participó junto a una camada de artistas, entre ellos Niní Cáffaro, Cecilia García y Fernando Casado.

Pero la carrera de Luchy no solo brilló en el canto, sino también en la televisión. Con apenas once años ya estaba en el programa “Los jueves de Luchy” junto a María Gracía Montés y Aída Lucía.

La brillante de carrera de la bolerista tomó el rumbo al éxito con la grabación de Matices, su primera producción discográfica en la que incluyó composiciones de autores nacionales, entre ellos títulos del maestro Rafael Solano.

En el exterior

El talento de Luchy trascendió la frontera dominicana al realizar gira internacionales. En 1975 participó en el Festival de la Voz y la Canción de Puerto Rico en donde se alzó con el primero lugar con la composición “Dime que más debo dar por ti” de Yaqui Núñez y René del Risco Bermúdez.

Como era una apuesta segura al éxito, dos años más tarde participó en el Festival de la Organización de la Televisión Iberoamericana, OTI que tuvo como escenario a Puerto Rico en donde logró el tercer lugar.

En la ciudad de Miami, Estados Unidos recibió un disco de Oro, reconocimiento del que no fue informada porque la comunicación en la que le daban la noticia no la recibió, porque según dijo la guardaron, sin embargo, lo supo años más tarde.

Un lujo

La intérprete de “No puedo”, “Tus ojos”, “Magia”, “Sígueme”, “Al nacer cada enero”, “No me abandones”, “Año nuevo”, entre otros títulos que avalan su trayectoria, fue definida por su entrañable amigo, el también cantautor e investigador y locutor, Fernando Casado como un regalo especial de su tiempo. “A sus diez años Luchy no reflejaba esa etapa de su vida, sino la madurez de las cantantes adultas de más de 25 años, quienes en ocasiones no alcanzaban la máxima interpretación de las tonalidades. Luchy es una de las expresiones más especiales de una época”, proclamó Fernando Casado al participar en un homenaje organizado por Verónica Sención y la destacada artista plástica Elsa Núñez en el Café Literario.

Luchy era una artista respetada, admirada y querida por su generación y el público. Su trabajo en la escena nunca se vio empañada por competir con sus compañeros. No se le vio envuelta en diatribas. La formación de su hogar fue vital para el viaje que comenzó a temprana edad hace más de cincuenta años en la música. Los aplausos, las luces y el escenario no la apartaron de la humildad.

Lo familiar

Cuando tenía 17 años se casó con Freddy Beras Goico, del que se separó posteriormente. Del matrimonio, que duró 12 años, procrearon a Ernesto y a Freddyn Beras.

Luego de esa separación estuvo casada con Jaime Daniel Sánchez, padre de su hija Claudia Lucía y con el que estuvo cinco años.

Su tercer matrimonio fue con Rafael Martínez, con el que estuvo casada durante más de 25 años.

Luchy Vicioso nació en la calle Polvorín de la Ciudad Colonial en donde conoció al expresidente Juan Bosch, así como a la doctora Milagros Ortiz Bosch, entre otras personalidades.

Hija de Ernesto Vicioso Almodóvar y de la señora Lucía Alcina, a quienes definió como personas amorosas y dedicadas a sus hijos, le inculcaron valores, siendo la honestidad uno de ellos. Falleció a los 69 años de edad.

Ponderan su trayectoria

Para Cecilia García, Luchy Vicioso siempre fue una niña. Muy inocente, confiada. “Siempre con un sentido musical que todos conocemos, poseedora de una voz que desde niña siempre cantó como una adulta. Ella siempre cantó como una adulta. Desde los nueve años escogió canciones infantiles, sino de adultos. Las cantaba con todo el amor, sensibilidad y el sonido de su voz que no se parecía a nadie”, explicó la destacada artista Cecilia García quien la conoció cuando empezó su carrera.

En lo personal fue una persona franca, sin dobleces. “Yo te diría que ella era muy vulnerable porque era sincera. Ha tenido una vida altibajos como todos, pero desde un plano de ventaja porque su temperamento era muy llano, sin malicia. No cantó una canción porque lo tenía que hacer”, reflexionó García.

“Es una artista de la misma magnitud de la calidad de ser humano que es. Enfocada y consagrada a su carrera y a la familia. De conducta intachable, artista con valores de inmensa calidad interpretativa. Que se cuidó siempre de la selección de sus temas. Quienes la tratamos tuvimos el privilegio de estar ante una artista excepcional, siempre solidaria y dispuesta a trabajar”, dijo el empresario y productor artístico Luis Medrano al valorar su obra en el arte.

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