Olga Diná, la fiscal que dirigía e investigaba los casos más sensibles y delicados

SANTO DOMINGO. La Fiscalía de Santo Domingo Este, hasta febrero del 2015, era la más grande del país, porque atendía no solo los hechos delictivos ocurridos en ese municipio sino también Santo Domingo Oeste y Norte. Por la composición territorial sumado al desastre de palacio de justicia que tiene, figuró un gran reto para quien asumiera la titularidad de la Fiscalía.

Olga Diná Llaverías, desde hace 15 años pertenece a la carrera del Ministerio Público y fue elegida mediante concurso para dirigir Santo Domingo en 2012, y desde entonces se ha caracterizado por ir a investigar los hechos delictivos junto a los fiscales a su cargo. Ha litigado algunos casos, pero únicamente en la fase inicial, o sea, medida de coerción.

Abogados y usuarios del sistema valoran positivamente la gestión de Diná Llavería pese a la carencia de una estructura física que permitiera tanto a los jueces como a los fiscales desempeñar su labor de una manera más digna.

Aunque ha tenido que lidiar con muchos casos de delincuencia común y criminalidad organizada, sin lugar a dudas que la investigación por los actos de corrupción a lo interno de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA) que detonó a raíz del asesinato del catedrático universitario Yuniol Ramírez, figura como el caso más sonoro a su cargo.

La trascendencia del caso no es solo porque territorialmente hubo una disputa resulta recientemente, fue declinado al Distrito Nacional, sino porque al tener como principal imputado al exdirector de la OMSA, Manuel Rivas, muchos abogados consideraron que dicha investigación debía estar a cargo de la Procuraduría Especializada en Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA), pero el procurador general de la República, Jean Alain Rodríguez, dispuso que el caso por el cual se está a la espera de un auto de apertura a juicio sea dirigido por ella.

En la gestión de Diná Llaverías se desmintió una denuncia que ha estado de boca en boca. El robo de niños y su posterior asesinato para extraer sus órganos y traficarlos.

El caso Carla Massiel Cabrera, quien había sido reportada desaparecida a en junio del 2015 y cuya osamenta fue hallada el 16 de agosto del 2016 en unos matorrales de la comunidad de Los García, localizada en el kilómetro 22 de la Autopista Duarte, consternó a la población no solo por el hecho sino por las conjeturas que se hacían. Se hablaba de un caso de tráfico de órganos, pero esa tesis fue descartada por el Ministerio Público una vez se obtuvieron los resultados de necropsia.

La desaparición de unos 930 kilos de cocaína de la Dirección Central Antinarcóticos de la Policía Nacional (DICAN) por el cual fueron condenados los exfiscales Máximo Antonio Díaz Ogando y Ramón Augusto Veras Castro, el director del DICAN, excoronel Carlos Fernández Valerio y otros imputados, figura entre los hechos que empañan su gestión.

Otro de los hechos que conmovieron a la población fue el del sacerdote Elvin Taveras Durán, quien mató al adolescente Fernelis Carrión Saviñón en la casa cural de la parroquia donde servía, la Santa Cecilia de Hainamosa. El sacerdote fue sometido a la Justicia y podría enfrentar una pena de 30 años de prisión, ya que también está siendo imputado por abuso sexual.

La Fiscalía desmanteló a una red de militares y policías que introdujeron al país de manera ilegal 220 armas de fuego.

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