Los vicios apagaron el carácter jovial y carrera de Héctor Lavoe hace 25 años

PUERTO RICO.- Héctor Lavoe, “El Cantante”, como le bautizó Rubén Blades en dicha canción de su autoría, cumple hoy 25 años de fallecido, pero siempre será recordado por su carácter vivaracho y festivo, hasta el día de su muerte, llegando a entender que “todo tiene su final”, como también promulgó en un tema.

Fue hace un cuarto de siglo que la voz de “El cantante de cantantes”, Héctor Juan Pérez Martínez, nombre verdadero de Lavoe, se apagó en el Hospital Saint Claire de Nueva York, tras varios años batallando contra el sida.

No obstante, temas emblemáticos que dejó a sus 46 años el nacido de una familia humilde en el barrio Bélgica de Ponce, la segunda mayor ciudad de Puerto Rico, como “Aguanilé”, “El Todopoderoso”, “Rompe Saragüey” y “Paraíso de dulzura” son el mayor legado musical de quien es considerado como uno de los más grandes salseros.

Lavoe -apellido creado del mote del también cantante puertorriqueño Felipe “La voz” Rodríguez- arrancó su carrera musical emigrando solo en la década de los sesenta a Nueva York, donde logró su sueño de ser uno de los artistas más aclamados de la música tropical.

Es en esta ciudad donde se aglutinaron jóvenes puertorriqueños, cubanos y dominicanos, quienes cargaron consigo las influencias musicales de sus respectivos países, y exponiéndolas en canciones que trataban sobre la emigración, el racismo o el consumo de drogas.

Para el tiempo en que Lavoe llegó a Nueva York, las orquestas de Tito Puente, Tito Rodríguez, El Gran Combo de Puerto Rico, Willie Rosario y Machito y la de los hermanos Charlie y Eddie Palmieri eran los “platos fuertes” de los clubes Palladium, Cheetah y Copacabana, en la ciudad de los rascacielos.

Igualmente, las agrupaciones de Willie Colón, Bobby Valentín, además de otros cantantes como Ismael Rivera, Ismael Miranda y Adalberto Santiago se presentaban en estos clubes.

Miranda, quien fuera junto a Colón uno de los primeros amigos de Lavoe cuando llegó a Nueva York, recordó a Efe en una pasada entrevista que fue él quien dirigió el duelo de su excompañero de orquesta.

“Era mi mejor amigo y estuvimos batallando muchos años. Él sabe y su familia sabe que él confiaba mucho en mí y hasta llegué a pensar que yo era su paño de lágrimas. Ese era mi hermanito”, destacó.

“Nunca en mi vida, tuve un problema con Héctor Lavoe. Pasaron situaciones que no eran las más agradables, pero como él era tan charlatán, que lo cogíamos a vacilón (relajo)”, añadió.

Una de las teorías más extendidas al término salsa se le atribuye al músico dominicano Johnny Pacheco, quien se refirió a la salsa como una mezcla de ritmos caribeños como la guaracha, mambo, pachanga, guajira, guagancó y chachachá.

Fue a raíz de las presentaciones de las orquestas y cantantes ya mencionados que Pacheco y el empresario Jerry Masucci que fundaron el sello discográfico Fania Records en Nueva York en 1964.

Por la iniciativa de Pacheco y Masucci, se abrió un espacio para organizar el grupo “Las Estrellas de la Fania”, donde estaban los mejores músicos del momento, además de Lavoe, Colón, Valentín y Santiago, como Roberto Roena, Ray Barreto y Papo Lucca.

La agrupación, dirigida por Pacheco, llevó la salsa al nivel más elevado de la música latina a todos los rincones.

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