Hermanitos de Carla recuerdan momentos

Ángel Gabriel Cabrera, hermano mayor de la desaparecida niña Carla Massiel Cabrera, acostumbraba a jugar todos los días con su hermanita después que salían de la escuela María Teresa Mirabal, ubicada en Yacó, La Cuaba, lugar donde vivían antes de decidir mudarse a la comunidad La Guáyiga, pero si hay algo que él extraña de Carla, es verla sentada en la mesa comiendo uno de los platos que le preparaba.

“Nosotros tres, Perla, Carla y yo siempre jugábamos juntos. También nos íbamos juntos a bañarnos al río con mi tía. Después que llegamos de allá yo le cocinaba, y ella siempre se sentaba en la mesa y se comía todo lo que yo le preparaba”, cuenta Ángel Gabriel, de 14 años.

Recuerda que le preparaba locrio con fideos, arroz blanco con carne, carne frita con moro de guandules, entre otros platos.

“Yo le preparaba todo eso y ella se lo comía”, dice, pero recuerda que lo que más le gustaba a Carla eran las pastas.

Ángel revela que aprendió a cocinarles a sus hermanitas desde los diez años, debido a que su madre, Diolandita Cabrera, y su padrastro, Manuel Reyes, se iban a trabajar y a veces cuando ellas llegaban de la escuela, ellos no habían regresado.

“También yo la ayudaba a que ellas salieran bien vestidas. Yo aprendí muchas cosas para que ellas estuvieran bien”, expresa.

Indica que uno de sus pasatiempos era jugar a “gomita y soguita”, aunque a veces “nos íbamos al río con mis primos y tíos a pescar, y eso era como un juego”.

“También nos íbamos los tres para donde mi tío que vive cerca y nos quedamos horas allá jugando”, refirió.

Dice que en la escuela se llevaban bien y que casi no peleaban. “Yo lo que hacía era protegerla de los otros”.

Cabizbajo revela que todo eso cambió después de la desaparición de su hermana.

De su lado, Perla Massiel, quien nunca quiso levantar la mirada, solo se limitó a decir que jugaba mucho con su hermana gemela.

“Nosotras jugábamos mucho y nos llevábamos bien. Siempre estábamos juntas”, dijo Perla Massiel.

También acostumbraban a comer una al lado de la otra. “A veces también peleábamos, pero al ratico estábamos juntas”, recuerda Perla.

Carla Massiel no hizo muchos amiguitos en el sector La Guáyiga, debido a que cuando desapareció no tenían mucho tiempo que habían llegado al lugar, además, cuando ocurrió la desaparición estaba de vacaciones, por lo que no entró a la escuela del sector. Lea la historia completa en La madre de Carla dice que las autoridades debieron terminar todo y darle los restos de su hija para sepultarlos y saber  dónde ella  va a llevarle flores.

Santiago Benjamín de la Cruz
santiago.delacruz@listindiario.com
Santo Domingo

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