Haití “está en caos por incapacidad del Gobierno y de la oposición radical”

Al abordar la situación de crisis por la que atraviesa Haití, el politólogo y economista Joseph Harold Pierre la califica de caótica, con un ambiente oscuro que no permite visualizar una salida próxima.

Culpa de la crisis a la irresponsabilidad del Gobierno, la incapacidad del presidente Jovenel Moïse para ejercer y el oportunismo y radicalidad de la oposición, de la que dice, le conviene el desorden ante su incapacidad de fortalecerse para tomar el poder.

En los últimos días, grupos opositores han tomado las calles para demandar, entre otras medidas, la salida del presidente Moïse y que se persiga la corrupción en el caso Petrocaribe. Las protestas e incidentes violentos han causado la muerte de más de una decena de personas y varios heridos.

“El presidente es incompetente. Sus decisiones no son bien pensadas y vemos lo que pasó el 7 y 8 de julio con el estallido violento que fue (un alza en los combustibles) una acción tomada de manera muy ligera, de un día para el otro”, recuerda.

Pierre señala el hecho de que el presidente Moïse no tiene formación ni experiencia política y tampoco cree que los asesores del mandatario haitiano tengan la inteligencia suficiente para acompañarlo.

De las posibles salidas a la crisis, Pierre opina que el presidente tiene que hacer algunas concesiones.

“Tiene que responder a las manifestaciones en contra de la corrupción por Petrocaribe y le va a costar, pues sus allegados están ligados a eso, pero tiene que dar respuestas si no quiere que el gobierno se desestabilice totalmente”.

También deberá -agrega- rodearse de personas competentes y creíbles ante la sociedad y repensar su “caravana del cambio” porque la gente lo ve como una iniciativa corrupta.

En ese sentido, el excónsul haitiano en el país, Edwin Paraison, plantea varios escenarios en función de la constitución haitiana. El primero apunta a la renuncia del presidente que, si se produjera antes de los cuarto años de gestión, asumiría el primer ministro quien debe llamar luego a elecciones. Luego del cuarto año, la elección del presidente corresponde al parlamento.

El segundo, que ve como la alternativa más viable, es que el presidente Moïse juegue su papel de “guardián” de la buena marcha de las instituciones del Estado y deje que el Primer Ministro goce plenamente de sus prerrogativas. “Es decir, formar un nuevo gabinete con personalidades competentes y una amplia representación de las distintas fuerzas vivas de la nación”, dice Paraison.

Que el presidente acepte que sean los ministerios que lleven a cabo los proyectos y programas de políticas públicas y no la Presidencia a través de “una caravana” seriamente cuestionada. Es decir que se suscriba estrictamente al rol que le asigne la Constitución.

Edwin Paraison Excónsul haitiano en República Dominicana

Oposición sería peor

Una renuncia de su presidente sería negativa para Haití, comenta Pierre. “De parte de la oposición no se puede esperar nada ahora para resolver el problema, pues la oposición lo que quiere es derrocar al presidente por sus errores e irresponsabilidades, pero también con fines de tomar el poder.

Cree que una salida del presidente empeoraría la situación de Haití con un gobierno de transición.

“Teóricamente una sociedad necesita historia y cultura administrativa y política y si la cultura política haitiana se fundamente en derrocar gobiernos y poner gobiernos de transición, eso pasa a ser una pauta en la mente de la idiosincrasia, y eso no es bueno para el país, pues el tema no es ver cómo se puede salir de la situación actual. El problema es ver cómo se construye la cultura política haitiana” asevera.

“La oposición solo tiene capacidad de unificarse en momentos turbios para derrocar, pero nunca para resolver problemas reales”

Joseph H. Pierre Politólogo haitiano

Sin voluntad real para el diálogo

Ante la crisis, el diálogo debe ser la mejor opción para buscar una salida, pero el politólogo Pierre considera que se ha esperado demasiado para llamar. “(El presidente Moïse) siempre ha estado llamando al diálogo, pero era más bien un discurso, nunca fue su voluntad real. Y ahora, dada la oposición radical, es muy difícil el diálogo con el Gobierno”, dice.

Cree que la única posibilidad de diálogo será que el Gobierno dé señales claras de que quiere hacer un juicio por Petrocaribe y se rodee de personas competentes y creíbles. De hacerlo así, la oposición quedaría en situación obligada de dialogar, pues de lo contrario perdería su influencia política.

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