EE.UU. comunica a defensa de Martinelli el “sí” a extradición a Panamá

MIAMI El Departamento de Estado estadounidense comunicó hoy a los abogados del expresidente panameño Ricardo Martinelli en Estados Unidos su decisión de conceder su extradición a Panamá por los cuatro delitos por los que fue solicitada, según un documento al que Efe tuvo acceso.

La comunicación fue hecha en una carta enviada por Tom Heinemann, que se identifica como el funcionario del Departamento de Estado responsable de los casos de extradición internacional, a la abogada de Martinelli Inna Shapovalov, con sede en Fort Lauderdale (Florida).

Martinelli fue reclamado por la Corte Suprema de su país por cuatro delitos relacionados con una red de escuchas ilegales que funcionó durante su Presidencia (2009-2014).

La carta de poco más de un folio indica que se ha tenido en cuenta para tomar la decisión de entregarlo a Panamá la documentación en poder del Departamento de Estado sobre el caso y los documentos judiciales de los tribunales federales donde se ha visto, así como el principio de “especialidad” que está incluido en el tratado de extradición bilateral.

La defensa de Martinelli, que está detenido en Miami desde el 12 de junio de 2017, ha alegado a lo largo del proceso judicial que su caso era “especial” por ser un exjefe de Estado.

Lo hizo sobre todo cuando trató infructuosamente en varias ocasiones de lograr la libertad bajo fianza para él.

En la carta se hace mención a una invocación de la Convención contra la Tortura y otros tratos o Castigos Crueles, Inhumanos o Degradantes hecha por la defensa de Martinelli para justificar su oposición a la extradición.

La abogada Shapovalov advirtió el pasado 30 de mayo que si Martinelli era entregado a la Justicia de su país, existía la “posibilidad” de que recibiera un tratamiento inhumano, que fuera “torturado” por parte de las autoridades y que no se respetara el debido proceso.

Heinemann dice que la decisión de extraditarlo no contraviene las obligaciones de EE.UU. con dicha convención y sugiere que puede ser que el significado de la palabra “tortura” usada por la defensa no sea el que contempla esa convención o bien que “es más probable que no sea torturado” que el que pueda serlo.

El funcionario señala que aunque no esté dentro del ámbito de la Convención lo que planteó la defensa del expresidente puede implicar “temas humanitarios importantes”, por lo que el Departamento de Estado lo va a tener en consideración y puede tomar medida.

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